5 de mayo de 2014

3 ideas de bajo presupuesto para decorar tu habitación alquilada.

Algo bueno tendría que extraer de este año en lo que al ámbito doméstico se refiere. Pues sí y mis manías también han tenido que ver. ¿Sabéis esa diferencia que se establece entre una casa y un hogar? Si no la encontráis podéis dejar de leer esta entrada, que está estrechamente relacionada con esta distinción. 

Tampoco voy a decir que gracias a estas tres propuestas haya hecho de mi habitación mi casa perfecta ni mi hogar pero desde luego los cambios han ido en ese sentido (que no dirección, puesto que son cosas diferentes). 

Esto del hogar es como la Democracia, menuda comparación ¿eh? Pues sí. Según Robert Alan Dahl, la Democracia es una utopía a la que los estados -democráticos- tienden pero jamás alcanzan del todo. A las democracias que vemos en la realidad las llama oligarquías. Y, en efecto, así son las habitaciones alquiladas: oligarquías. Por lo menos cuando te encuentras a miles kilómetros de tu verdadero hogar.

Y bien, los tres detalles de mi habitación que más económicos y prácticos me han resultado han sido los siguientes:

1. El eterno ramo de flores que humaniza y alegra mi habitación cuya pared blanca absolutamente rasa la convertía en una especie de escenario invernal.

Si bien es cierto que las flores frescas son también preciosas e incluso de apariencia más refrescante, el tema de gastarse dinero cada semana no me convencía y menos lo de ir a por ellas y arrastrarlas hasta casa junto con el resto de la compra porque sí, las que he comprado las he comprado en DIA y me han costado 4€ (que me servirían para todo el curso, como podréis ver).

Por eso opté por secar las que compré y adornarlas con algunas flores más pequeñitas que cogí en un parque cerca de Bercy. Antes de detallar cómo las sequé y decoré, ¡mirad el resultado!



Pues el secreto de las flores secas es este: una vez que ya habéis tenido las flores frescas en agua durante una semana aproximadamente para decorar, se empiezan a poner mustias. Antes de que los capullos (y los de las flores) se venzan y caigan, debéis coger el ramo y colgarlo boca abajo en algún sitio donde vaya a estar a salvo de vuestras manazas y de las de vuestros compañeros de piso/amigos/caseros/butaneros, etc. El caso es que hay que tener paciencia, tenéis que esperar hasta que el tallo esté completamente deshidratado para que conserve la rigidez y cuando lo pongáis en el jarrón no se empiecen a vencer de nuevo las flores.

Una vez colocadas, el secreto (que me dijo mi mamá) consiste en aplicarles un poco de laca aunque debéis tener cuidado ya que si lo hacéis desde muy cerca la pigmentación de las flores puede quedar afectada y estas decoloradas (no os negaré que le ha pasado a alguna de las mías, pero para que no la caguéis también vosotros).


Finalmente, como el ramo del DIA no tenía más que las rosas que veis fui a por unas florecillas de acompañamiento cuyos colores combinasen y a las que sometí también a la condena de colgarla boca abajo durante unos días (estas como eran más pequeñitas se secaron antes pero las rosas tardaron como una semana).



2. La funda de lavadora (de chino) que reconvertí en papel pintado después de levantar medio establecimiento y encontrar una que no se acercase demasiado a los cánones de hortera:


Existen pocos consejos que no sean obvios con respecto a esta propuesta pero, por si cabe duda, la funda la compre por menos de 3€ y la recorté en función del sitio donde iba a estar (que tapa unos círculos de colores horribles que había debajo y que odio). Luego la pegué con cinta adhesiva de doble cara adhesiva (no sé si me explico, jajaja).

¡Por cierto! Con la "tela" que me sobró forré una maceta que ahora es el sitio de los cargadores y aparatos tecnológicos, mirad que cuqui:



3. El elegante cuaderno de tomar apuntes, por el que en las papelerías te cobrarían un riñón, al alcance de todos. Si sois como yo y odiáis llevar el portátil a clase porque pesa como un muerto o, básicamente porque no tenéis un i(añadir extensión apropiada) para cada cosa, habéis llegado a la entrada del millón. 

Yo el semestre pasado llevaba una carpetita con separadores y secciones para cada asignatura pero me di cuenta de que, en diciembre, tenía cuatro hojas sueltas con oraciones sin ninguna coherencia y que ni mucho menos servían para estudiar. Por eso decidí unir todo en un cuaderno que, además, me cupiese en el bolso (bendito bolso) y lo encontré por 1,50€ en un bazar. 


Bueno, confío en que hayáis sido vosotros mismos quien ha forrado vuestros libros en el colegio. De no ser así, no sois merecedores de esta idea. Para los demás, este cuadernillo (que debe ser sin anillas si no queréis complicaros la vida) está simplemente forrado con papel de regalo (que también compré en el bazar por 1€) y, para que por dentro las tapas se viesen bonitas (y no los bordes del papel de envolver), recorté un cuadrito más de papel que las tapase. Justo así:


El resto consiste en forrarlo de nuevo con papel transparente, del de forrar libros de toda la vida (pero es conveniente que no sea de ese que se pega porque complicará la tarea y porque lo odio). Si el papel de envolver que habéis elegido es lo suficientemente grueso o resistente supongo que no es necesario cubrirlo con el de plástico, eso queda a vuestra elección.

Espero que al menos os hayáis inspirado con estos sencillos ejemplos sobre cómo humanizar un entorno para crear nuevas estrategias de bajo presupuesto. 

. . .


Os escribo sobre esto ahora porque, en realidad, ya me queda poquito tiempo de andar por estas tierras francesas y seguro que más adelante se me olvidaba con este plan de vida que tengo, creado concienzudamente para la autodestrucción...




1 comentario:

  1. Las fotos preciosas, inducen a la mente a un rincón calido y reconfortante.
    ¿ Lo de colgar cosas vivas por los pies sirve para las que ya hemos cumplido 40?.

    Anonimae.

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