20 de octubre de 2014

Carreras con salidas

¡Buenos días, tardes o noches!

¿Os acordáis de aquel momento en el que tuvisteis que elegir la carrera que ibais a estudiar
¿Quién no recuerda las expectativas de aquel bachillerato científico? 
¿Cuántos de nosotros quisieron ser psicólogos de perros, veterinarios, inventores, médicos, etc?
¿Cuántos soñaron con su primera entrevista?


Pues sí, seguro que muchos de vosotros sabéis de lo que hablo (sobre todo aquellos que estudiaron Física y Química por separado para acabar haciendo una carrera de Ciencias Sociales o incluso de Humanidades para acabar siendo precarios becarios después).

Y yo, creo, soy el mejor ejemplo de esto que os comento. ¿Por qué? Porque veréis, con diecisiete años tenía más bien poco claro lo que quería hacer con mi vida. Así que pensé que quería estudiar Periodismo porque siempre me ha encantado escribir y criticar. Y qué habría mejor que estudiar lo que uno guste para acabar trabajando en un entorno de ensueño


Pero no. El destino quiso jugar conmigo y, tras rebelarme contra el nuevo sistema selectivo (no me presenté a ninguna optativa a pesar de haber tramado geniales planes para aprobar Dibujo Artístico*´**´***), no llegué a alcanzar la primera opción en mi carta de solicitud de estudios. 

Ni tampoco llegué a la segunda opción.

Ni a la tercera.

Ni a la cuarta.

Ni a la quinta.

Ni a la sexta.

Pero sí a la séptima opción: oh, sí. 

Qué bien te recuerdo Doble Grado en Ciencias Políticas y Sociología. Te recuerdo tras aquel batiburrillo de Grados en Enfermería, Periodismo y Audiovisuales y antes de aquel otro de Grados en Física u Optiometría. 

¿Indecisa, habéis dicho? ¿Yo? ¿Qué? ¿Quién?


La cuestión es que me tocó aquel maravilloso y mísero Doble Grado que ni Cristo conocía. Aquella carrera que ni yo conocía. Porque yo jamás pensé que acabarían asignándome mi séptima opción, qué voy a decir. Y, además, yo no había salido jamás de mi barrio. Y tendría que ir hasta Getafe cada día a partir de aquel septiembre. ¡Qué desgracia locura!

Y empezó el curso y así conocí a varios compañeros de la Carlos III. Qué difícil decisión fue la de rechazar la plaza de Periodismo en la Complutense que me ofrecieron a principios de octubre. Así fue cómo acabé justo donde estoy ahora mismo. 

Escribiendo esto para quien quiera leerlo y en el último curso de este Grado que, a pesar de la ignorancia de ciertos empleadores, brinda de una variopinta gama de conocimientos transversales siempre que estés dispuesto a ello(s). 

Pero no creáis que me he convertido en una nueva persona decidida y certera. A menudo, mis inquietudes son tantas y tan diferentes que me sobrepasan. ¿Dónde acabaré? ¿Me venderé al mejor postor? ¿Acabaré siendo el tiburón del que os hablé? Lo sabremos dentro de algunos meses, cuando el tiempo y otras cosas me echen una mano en la toma de decisiones.

Espero que mi historia sobre la séptima opción acabe con todas vuestras frustraciones. No es para menos. ¡Putas escaleras!

Así se despiden, por un lado, una enfermera y periodista frustradas y, por otro, una politóloga/socióloga orgullosa.





*Plan infalible para aprobar la optativa "Dibujo Artístico" a la que nunca me presenté: comprar determinado estupefaciente para generar inspiración artística recóndita en las entrañas de mi cerebro.
**Error infalible número 1: olvidar la etiqueta de tu nombre para el examen.
***Error infalible número 2: fumarse la inspiración antes de tiempo.

12 de octubre de 2014

Mi primera entrevista

Aunque me gustaría fingir que jamás he tenido entrevistas y que las del último mes han sido las primeras, he de aceptar con dignidad que no es el caso. En realidad, llevo haciendo entrevistas desde que me han dado la oportunidad de hacerlas. Es decir, desde los 18 años.


Esto no implica, obviamente, que haya llevado a cabo ni la enésisma cuarta parte de los trabajos asociados a las mismas (siendo realista). El caso es que, ya que en lo referente a puestos de empleo no soy una gran experta, sí que es cierto que tengo algunas observaciones sobre las entrevistas de trabajo y sobre el personal de recruitment.


Pues sí, como os decía las entrevistas y yo nos conocemos ya bastante así que voy a proponeros una serie de apreciaciones que he hecho a lo largo de estos cuatro años:

1. No seas ingenuo con las apariencias: si bien es cierto que algunas empresas reconocen abiertamente que tu apariencia no les importa y que lo que pretenden es conocerte a ti, no es recomendable confiarse y pensar que este es siempre el caso. 

No se trata de algo planeado pero, de manera inconsciente, nuestros prejuicios actúan y se alían con lo que se nos presenta a la vista. Si un entrevistador se encuentra con un estilo que le sorprenda, sus emociones (que funcionan hasta diez veces más rápido que nuestro cerebro) reaccionarán ante el estímulo y no sabemos de qué modo. Sólo los entrevistadores que se han tomado la molestia de trabajar profundamente en la lucha contra sus prejuicios y que los han identificado a la perfección podrán esforzarse por ignorar sus emociones. Pero este proceso introspectivo lleva mucho tiempo y dedicación.

2. Conoce la empresa y el proyecto en el que te ofrece participar antes de llevar a cabo la entrevista. Pues sí, por obvio que parezca, a veces nos dejamos influir en exceso por los nervios y nos centramos en nuestro CV, en la dirección de la oficina, en la indumentaria y en la práctica de los idiomas que decimos hablar. Cierto es que no debemos descuidar estos aspectos pero el conocimiento detallado del proyecto en cuestión dará una muy buena impresión sobre nuestro entusiasmo hacia el mismo y aludirá a nuestra capacidad de organización y atención (el entrevistador sabrá perfectamente que te has informado antes y que te has preparado para la ocasión). 

En este apartado podemos incluir, además del proyecto, el conocer las características del puesto que se ofrece.

3. Haz preguntas pero ten cuidado. Expresa todas las dudas que tengas respecto al puesto pero atendiendo siempre al nivel técnico de conocimientos que se requiere. Es decir, no queremos que por un olvido circunstancial de determinados aspectos, el entrevistador piense que no podemos dar la talla para el empleo. La experiencia es la mejor técnica de aprendizaje para perfilar y enriquecer todos tu conocimientos y debes confiar en que algunas cosas acabarás aprendiéndolas así. 

El sueldo es otro de los puntos que hay que tratar con sumo cuidado. Ningún empleador (o ninguno que yo conozca) está interesado en contratar un empleado interesado principalmente en su remuneración. Se trata de mostrar entusiasmo por el puesto que se ostenta.


4. Adapta tu CV y tu entrevista a la oferta. Cada empresa tiene una propia cultura y es algo a tener en cuenta cuando repasemos los aspectos de la entrevista.  Cuando se trata de un empleo que realmente me gusta, no tengo escrúpulos en moldear mi actitud en función de los valores predominantes en la empresa. Pero no me refiero sólo a esto. Cada entrevista y su empleo asociado son un mundo y sí que es obligado el adaptar el currículum a la oferta que nos interesa. Sobre todo si, como en mi caso, las salidas son versátiles y pueden no tener nada que ver entre sí. 

También debemos diferenciar los currícula y las entrevistas en función de la importancia del empleo. Es decir, debemos diferenciar un trabajo amateur para sacar un dinerillo de un trabajo que nos interesa a nivel profesional y de carrera. 

Para ello, os ilustraré con una anécdota que me ocurrió hace un par de semanas en un proceso selectivo para azafatas de congreso. Estábamos en una entrevista grupal y con grupal no me refiero a una dinámica de grupos formada por ocho individuos. Con entrevista grupal me refiero a que una agencia de azafatas había convocado a más de sesenta candidatas para participar en una feria, además de para pasar a formar parte de la base de datos. Ante este tipo de entrevistas hay que tener en cuenta varios factores como:

- No eres más importante que los otros cincuenta y nueve candidatos.
- Eres prescindible.
- No se trata de un trabajo con grandes requisitos técnicos ni buscan natural leaders.

Pues bien, tras más de cuarenta personas contando en español y en público un resumen de su experiencia en eventos y de las lenguas que hablaban y antes de realizar la prueba de nivel de idioma (de la que ya nos habían advertido) llegó la pardilla de turno diciendo que si podía hacer su presentación en inglés, que no le asustaba y que así se diferenciaba del resto.

Gif 80 judd nelson club del desayuno ignorar engreído

-¿Perdona? ¿Has abusado del prozac café esta mañana? Eh, por favor, no sigas

La respuesta de los tropecientos candidatos que estábamos en la sala fueron una sucesión de miradas cómplice con mensajes implícitos del tipo: ¿pero y esta free rider? ¿qué trabajo le han ofrecido a esta ilusa? ¿sabrá que pagan menos de 7€ netos la hora? En fin, que un poquito de realismo.


5. No incluyas en tu CV experiencias ficticias o demasiado alejadas de la realidad. No voy a negar que todo en la vida, sobre todo cuando la escritura y la dialéctica se encuentran de por medio, se puede hacer más atractivo de lo que realmente es. Y los CV no son una excepción a esta propiedad del lenguaje pero por favor, seamos coherentes. 

No diré a quién  pero a cierta persona que conozco le pareció interesante incluir en su currículum uno de mis cursos de idiomas en el extranjero para una entrevista con Deloitte. Lo mejor de todo fue cuando, durante la entrevista, le preguntaron sobre ese curso de francés que hizo en... "¡Ay, no me acuerdo! Creo que puse Niza... Sí, ¡Niza!

Y no, mendrugo. Pusiste París. Así que, en fin, sed razonables. Si maquilláis algo hacedlo con criterio y, sobre todo, no os olvidéis

6. Cuidad la postura y el lenguaje no verbal. Existen varios consejos al respecto, como sabréis: mostrar las palmas de las manos puede indicar un cierto nivel de predisposición y de entrega hacia el tema que se está tratando, así como mantener la mirada firme, que afirma en cierto modo nuestra seguridad en la toma de decisiones y advierte sobre la aceptación de responsabilidades. También hemos de controlar nuestros gestos (por ejemplo, no juguetear en exceso con un bolígrafo que nos hayan ofrecido o encontrar el punto medio de fuerza al estrechar la mano). 

Pero, bajo mi criterio hay dos aspectos que determinan la actitud de una persona ante la vida y, por consecuente, ante un trabajo: la sonrisa y la postura de la espalda y de los hombros.

- La sonrisa: no existe ningún misterio. Sonríe.
- La postura de la espalda: no te encorves. Mantente recto, sin sacar pecho como un gallito pero firme.


7. No te olvides de valorar las condiciones del trabajo. Por muy ansiosos que estemos por emplearnos de algún modo, no debemos renunciar a determinados principios si tenemos esa oportunidad. Especialmente, en estos tiempos que corren, se han lanzado al mercado determinados explotadores empleadores que buscan jóvenes desesperados dispuestos a trabajar por promesas o ilusiones. Nunca te subestimes y valórate a ti mismo en primer lugar. Está muy bien trabajar por objetivos y que tu jornada pueda ser reducida gracias a tu eficiencia y a tu empeño pero ponle un precio a tu tiempo y a tu trabajo y déjalo claro desde el principio.

8. Insertar una fotografía en el currículum. Esto es a gusto del consumidor y siempre habríamos de tener en cuenta las características del empleo que se solicita. Yo sí suelo incluir la fotografía (de hecho, suele ser la que está en el lateral derecho de este párrafo) pero es opcional. Es más, algunos expertos en procesos de selección mencionan que las imágenes pueden dar lugar a juicios basados en las apariencias y no en la experiencia profesional o en la preparación académica. 


Espero que estas observaciones y mi experiencia en entrevistas os sirvan si estáis en mitad de algún proceso y que podáis ser grandes tiburones

¡Un saludo y un apretón de manos para la ocasión!