29 de marzo de 2015

La suerte... ¿cambia?

Buenas de nuevo, tras más de un mes sin publicar ni una miguita.

Hoy vengo a contar cosas optimistas porque me han insinuado que últimamente sólo me dedicaba a quejarme así que os traigo un post renovado

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He estado haciendo un montón de cosas durante este tiempo. Entre ellas, he tratado de reunir la documentación para diferentes becas que estoy solicitando con el fin de estudiar en Sciences Po París, donde me han admitido para el Master in Communications. Mi perspectiva pragmática no cuenta con lograr ningún tipo de ayuda económica (si al final resulta ser lo contrario estaré bien agradecida, claro está), así que me está costando bastante valorar si merece la pena la inversión de estudiar dos años más en la ciudad francesa sin ningún tipo de subvención. ¿Qué dilema, no?


A propósito, ¿creéis en la suerte? Yo no, aunque haya querido tunear el título para atraer vuestra atención. Yo creo que en gran parte somos nosotros mismos los que nos procuramos una suerte u otra. Suerte podría llamar al conjunto de variables infinitas más o menos fuera de nuestro alcance pero creo que este cúmulo es bastante más limitado de lo que solemos pensar. 

¿Habéis leído Los 88 peldaños del éxito de Anxo Pérez? ¿Lo conocéis, os suena al menos? Bueno, como estoy casi segura de que la respuesta es negativa, trataré de escribir próximamente una entrada sobre el libro y sobre los aspectos más destacables del mismo. Pero para que tengáis una idea general, el éxito depende en gran parte de lo que nosotros hacemos cada día, o eso es lo que Anxo defiende a grandes rasgos.

Seguro que me diríais que he tenido suerte encontrando unas prácticas estupendas que empiezo mañana. Se trata de un trabajo que llevo un tiempo deseando, tanto por su entorno como por la actividad que en teoría acabaré desempeñando. (Digo en teoría porque, como todos sabréis, uno no sabe bien a qué se va a dedicar en un nuevo empleo hasta que empieza). 

Estoy encantada pensando que estamos preparando una propuesta para una gran empresa, con el fin de que patrocine un gran evento en Madrid. En serio, no podría ajustarse más a lo que sería mi trabajo ideal. ¿Me odiáis ya lo suficiente como para desearme lo peor? Ya veréis cuando esté hasta arriba tratando de compaginar el trabajo, los TFGs, las cuatro asignaturas en las que me he matriculado y las clases de inglés que imparto. Una delicia para cualquier cuadro de ansiedad dispuesto a adueñarse de mi estado anímico.

El caso es que de suerte nada, chicos. Para que lo sepáis mi currículo pasó absolutamente desapercibido hasta que decidí buscar una dirección de correo electrónico para dirigirme personalmente al departamento de recursos humanos. Yo creía que incluso con esta iniciativa habían desestimado mi candidatura por esto que digo siempre de que las Ciencias Políticas y la Sociología no son muy valoradas en este maldito país. Pues no fue así, tras un mes de desesperanza el equipo decidió contactar conmigo y me comunicaron su decisión justo después de tener la entrevista.

Con ello, lo que quiero decir es que pocas veces un mero CV llega al destino que deseamos: la contratación. Sobre todo si tenemos un perfil poco o nada definido por los empleadores del país. Así que mi consejo es: ánimo y perseverancia en la búsqueda de empleo. Y con respecto a las cartas de presentación (cover letters) os recomiendo que, si una vacante realmente os interesa, diseñéis un documento específicamente redactado con el fin de solicitar dicho puesto. En él lo mejor es señalar cuáles son las habilidades, logros y formación concretos que habéis desarrollado y que más ayudarían al desempeño de las tareas asociadas al trabajo.

Y eso es todo lo que puedo contaros por mi experiencia, espero que os sirva.

Por cierto, quiero que sepáis que en menos de tres semanas mi gordito y yo estaremos viajando a tierras escandinavas, a Estocolmo concretamente, para visitar a nuestro amigo Igor (al que amamos y echamos de menos).

Espero tener un huequito antes para el resumen del libro sobre el éxito que os comentaba, ¡putas escaleras!

Hasta pronto:







 Maca